“Point Five. Juego, luego existo”

Todo se basa en tomar decisiones rápidas y en no retener el balón.

Muchas veces cuando vamos a un partido de basket escuchamos a los entrenadores decir a sus jugadores “piensa antes de hacer”, “te cuesta pensar lo que vas a hacer?”, “piensa un poco”. Ante ello aparecen preguntas como: ¿en qué debería pensar un jugador?, ¿cómo puede pensar en una situación si esta ya varió?…

De todos los elementos que se pueden pensar: ¿cómo y cuál elijo para hacer? ¿Lo que elijo es lo acertado?

Sobre estas preguntas Ettore Messina, entrenador italiano, desde el 2014 parte del Staff Técnico de los San Antonio Spurs y actual Head Coach de Pallacanestro Olimpia Milano, nos dice que debemos “ver y jugar”, “ver y reaccionar”. Debiendo ejecutar en función de la realidad (lo que vemos que sucede) y no sobre lo que pensamos que sucederá.

Lo que propone Messina desde su experiencia es que el juego debe basarse en tomar decisiones rápidas y no retener el balón. En los San Antonio Spurs esto se materializa en una consigna, se debe tomar una decisión que implique un fundamento (lanzamiento, pase o bote) y ejecutar en un tiempo de 0.5 segundos, no deteniendo el flujo del balón con movimientos sin intencionalidad o “amenaza real”.

Se incentiva al jugador a que cuando reciba el balón ya debe saber qué hacer. La pregunta que deviene es el cómo llegamos a hacer de este principio filosófico y táctico una praxis de juego real. Responderlo no es tan sencillo como parece.

San Antonio Spurs campeones NBA 1999, 2003, 2005, 2007, 2014 al mando de Gregg Popovich

Pensamiento y/o percepción. ¿Ver y reaccionar? ¿Qué vemos?

Qué sucederá cuando Tony Parker penetra y bota el balón dos veces y ejecuta un pase hacia el perímetro, qué pasa con Manu Ginoboli que recibe el balón con caderas bajas apuntando al aro pero prefiere hacer un extrapase, qué ocurre con un Tim Duncan que se mueve constantemente en razón del balón usando la pintura como zona principal de ataque, qué hay de Leonard, de Green que buscan espacios para hacer daño desde los tres puntos.

La filosofía de los San Antonio Spurs es ver y reaccionar en pleno, pero ¿cómo se ejecuta? ¿Se entrena? ¿Cómo se entrena? ¿Se juega instintivamente? 

Movimiento de balón, ocupación de espacios, juego sin balón, pases, extrapases, reducido número de botes por jugador.

Vamos a desglosar la concepción Spursiana de ver y reaccionar.

En nuestra relación con el mundo, es la vista el órgano sensorial de mayor capacidad de transportación de la información, con un 80%  del total. 

La información externa y la interna al organismo llegan al SNC mediante los órganos de sentido. Entre la percepción/identificación de los estímulos y la respuesta comportamental, se observan una serie de operaciones intermedias, elaboraciones mentales que comprenden procesos decisionales de selección y programación de la respuesta para conseguir los objetivos del rendimiento.

Mannino, Robazza y Rocangli

En la definición anterior, podemos pensar en dos órganos sensoriales relevantes: en primeras categorías formativas el aprendizaje se atraviesa casi en su totalidad por la manipulación manual del balón, por lo tanto, el tacto se vuelve relevante en el conocimiento e interacción del juego a través del balón. El otro es el órgano visual, que nos permite ver lo que sucede en el ambiente de práctica.

En la medida que avanzamos en nuestro desarrollo basketbolístico, la consigna de botar sin mirar el balón se vuelve crucial. Al no botar mirando el balón puedo focalizar la atención en lo que sucede en el mundo externo, la visión se vuelve el órgano sensorial fundamental para la eficiencia colectiva. A través de ella podemos conocer las variables de comportamiento de un oponente y lo que sucede a su alrededor.

“La información externa puede llegar al tronco a través de la retina, determinando una respuesta motora refleja, o bien llegar a la corteza cerebral, creando una descodificación y un programa motor. En el deportista, el programa motor tiende a generar estereotipos funcionales que relacionan información con respuestas lo más automatizadas posibles según el principio de la economía.” (75)

El sistema visual no sólo tiene una implicancia en el juego que realizamos, sino que también influye directamente sobre factores mentales involucrados como el comportamiento motor, la estructura psíquica, la imagen de sí mismo, el esquema corporal, el estilo de procesamiento de información y la resolución de problemas.

Para Mannino, Robazza y Rocangli, es la expresión sensorial con mayor facilidad de modelar, educar y entrenar mediante la experiencia cotidiana como producto de interacción con el entorno. 

Como ya lo mencionamos, la visión se encuentra relacionada con la capacidad atencional, según el foco de la atención será la respuesta de nuestros ojos y visceversa.

“se puede obtener una mirada que entra en contacto con estímulos externos cercanos a una visión relajada en la que los ejes de los bulbos oculares son paralelos hasta el infinito. Existen evidentes modificaciones si se asocia a esta mirada el fenómeno de la atención concentrada, en la que los ejes de los bulbos oculares se hacen oblicuos y convergentes durante el estímulo; la mirada vuelve a variar en la condición de atención específica generalizada, en la que los receptores no se encuentran en contacto con el estímulo. El deportista va a experimentar, sobre todo, estas dos últimas situaciones, en las que el arousal acompaña la recogida de información (o input), y la activación acompaña la preparación de la respuesta del organismo (o output). El arousal hace referencia a una bajada de los umbrales de excitabilidad de los analizadores corticales, mientras que, en la activación, es más importante el componente somático, que resultad funcional para una preparación adecuada de la respuesta comportamental.”

La atención visual tiene una configuración neurológica compleja ya que tiene terminaciones nerviosas sensoriales que lo unen al SNA y a terminaciones nerviosas esqueléticas.

“el único componente nervioso central del ojo es la retina, mientras que los demás elementos cumplen funciones motoras. Los músculos del iris y el músculo ciliar del cristalino son componentes motores enervados específicamente por el componente autónomo del sistema nervioso; los músculos óculomotores son componentes motores enervados específicamente por el sistema nervioso esquelético”. (79)

Por tanto, en el juego, la visión es el órgano principal de recolección de información de lo que sucede en la cancha, siendo relevante en el control y coordinación de los movimientos, proporciona información de las modificaciones situacionales y a la relaciones espacio- temporales entre mundo interior y exterior.

Su capacidad de atención es fundamental para controlar las secuencias, tiempos y velocidades del juego; desplazamientos, espacios, lugar del balón. La visión también está implicada en “habilidades cerradas” para mantener y restablecer el equilibrio.

Obviamente estamos enfocándonos en el sentido de la vista para seguir el principio de “ver y reaccionar” de Messina y no sobre los otros sentidos implicados, como lo son el analizador táctil (cuando picamos el balón o marcamos físicamente a un jugador para comprender el espacio corporal que ocupa o que podría ocupar) o el analizador acústico (comunicación con los compañeros de equipo, recepción de las direcciones técnicas del entrenador, etc).   

¿Veo y….?

García, Ruiz & Graupera (2009) categorizan a ciertos deportes desde las formas y tiempo en que se implican las tomas de decisión, el basquetbol sería una disciplina deportiva decisional ya que se gestionan diversas decisiones en cortas fracciones de tiempo.

Por tanto, lo que hacemos con la información que recibimos para la eficacia en el juego es crucial, ya no hablaremos solo de analizadores sensoriales, sino de habilidades perceptivas y de una posterior gestión de toma de decisiones (lo que hago con la información). A mayor calidad de la capacidad perceptiva mayor calidad de las decisiones tomadas.

Ahora en este proceso de interacción constante entre el mundo externo y el deportista a través de los analizadores sensoriales y habilidades perceptivas, aparecen las complejas estructuras cognitivas como el pensamiento. El método cartesiano no sólo dividió el cuerpo y la mente sino que también segmentó los procesos mentales en un funcionamiento de secciones de acción sucesiva, en el que pensamiento lo era todo para el “yo”, “cogito ergo sum”, pienso luego existo.

Del pensamiento, más que en su definición filosófica y cognitiva, nos importa lo que produce en un juego de basket. El pensamiento tiene un origen sensorial y otro racional existiendo un desencadenamiento de conductas externas (como plantean Gil y Lorenzo González), de lenguajes hablados y no hablados (Vigotsky y Piaget con diferencias conceptuales). Por lo que la forma de pensar genera diferencias considerables de enfrentar el mundo y a nosotros mismos.

Las formas de pensamiento son individuales y se enmarcan en patrones culturales de orden histórico y social, siendo utilizados de forma organizada para intervenir en el mundo con cierto sentido, conformándose “sistemas de constructos personales” (denominación de George Kelly).

De manera simplificada podemos plantear que los constructos son modos representacionales de percibir partes de la realidad, discriminándolas en semejanzas y diferencias entre diferentes segmentos de ella, siendo su principal fuente de producción la interacción social, la cual se modifica y consolida a lo largo de la existencia individual y colectiva.

Podemos decir que el pensamiento originado por lo percibido, puede ser un reflejo de la realidad inmediata (¿objetiva?) y en la medida que alcanza mayor profundización, va siendo un reflejo de la realidad atravesada por los constructos simbólicos y sus significantes, representaciones de impulsos y deseos.   

Así pues, el pensar el juego mientras se juega que quiere evitar la filosofía Spursiana es una fortaleza mental a trabajar.

El ejercitar psicológicamente al jugador para que no piense, o mejor dicho, disminuir la intensidad de los pensamientos durante el juego, provocaría que no existan factores ajenos a lo que se vive en el momento presente. Hay pensamientos positivos y otros negativos, estos últimos guían interpretaciones que no se ajustan a la realidad, provocando acciones precipitadas, incontrolables y de bajo nivel adaptativo.

El resultado de estos pensamientos es que el individuo genera emociones negativas y desagradables que interfieren en su rendimiento. Los pensamientos de este tipo tienen características comunes:

  • Son automáticos, es por eso que el individuo frecuentemente no es consciente de ellos.
  • Son telegráficos, se elaboran con pocas palabras o con simples imágenes.
  • Son elaborados personalmente, nadie nos ha dicho cuales deben ser esos pensamientos, por lo cual los damos automáticamente por válidos y ciertos.
  • En general, tienden a dramatizar porque nos presentan la realidad sin matices; las cosas son blancas o negras, excelentes o fatales…
  • Son aprendidos a partir de los valores de nuestro entorno social. (Puertas y Font, 2012)

¿Qué podríamos proponer desde la psicología deportiva?

Si bien existen técnicas que permiten mejorar la calidad de nuestros pensamiento o la re-significación de las experiencias como lo es la técnica de auto-diálogo, queremos acentuar el valor formativo de la psicología deportiva en el medio directo en el que se construye el atleta, en el caso del basquetbolista la cancha, y su intervención en ese medio.

Para evitar este tipo de pensamientos e interpretaciones de la realidad no es necesario extraer al atleta de su medio, sino que debemos ser capaces de generar espacios de aprendizaje en los que “lo mental” tenga capacidades adaptativas eficientes en su relación con el mundo externo o el espacio real de rendimiento deportivo del atleta.

La “mente” debe estar en relación directa con el mundo, encontrándose en una relación permanente y de flujos continuos con el resto de las partes del cuerpo en movimiento y el entorno. Si pretendemos que el basquetbolista adopte un sistema cognitivo de juego, debemos trabajar en la acción en situación, abarcando la cognición sensoriomotora como la cognición superior.  Con ello buscamos la conciencia activa del atleta, que podría traducirse como una disponibilidad mental al ser-hacer como presencia-presente que no dé lugar a pensamientos diseminados.

De esta manera el atleta es percibido como un sistema neurobiológico complejo compuesto de subsistemas independientes e interconectados co-determinado por el medio en el que se desenvuelve. 

Noe (2010) plantea:

“no tenemos una relación de novatos y de extraños con el mundo” (…) la pericia requiere la ausencia de cuidado y de deliberación que el intelectualista considera, de forma errónea, ser el rasgo distintivo de nuestra vida mental” (p. 131).

El acto de conocer implica una totalidad de nuestro organismo en el que se interrelacionan lo percibido, lo sentido, la experimentación, el entendimiento, el saber, el razonamiento.

Para Bardy (2006) la posibilidad de controlar la acción a través de un mecanismo de anticipación perceptiva, que utiliza la copia de órdenes motoras ya conocidas, es un proceso poco admisible.

Esta copia de referencia, funciona para movimientos simples donde la relación entre los diferentes niveles de organización es sencilla. Sin embargo, para los movimientos complejos como los deportivos, la discrepancia entre los mandos motores y las consecuencias perceptivas del movimiento es muy importante.

Las leyes de control son mecanismos de regulación basados en la puesta en relación de una propiedad del flujo óptico y un parámetro del movimiento. Los cambios, las modulaciones de fuerzas que producen los deportistas dependen de las variaciones del flujo. Existe una causalidad circular porque las fuerzas que produce el atleta (fuerzas internas) son a la vez la causa y la consecuencia del flujo de información que estimula sus receptores.

Bardy, 2006

De ésta manera, el acoplamiento percepción-acción sugiere la idea de que el movimiento crea la información y viceversa, la información crea el movimiento. Cuando el deportista sintoniza con su entorno aumenta su capacidad para detectar la información útil para actuar, capta las tonalidades funcionales de los objetos y situaciones. Este progreso de su pericia significaría una mejora en la percepción de las acciones incrementando la eficacia en la utilización de la información.

¿Cómo aplicarlo?

Generar respuestas adecuadas o eficientes, que culminen en una anotación, es el ideal de todos, pero no podemos asegurar al 100% que el balón terminará en conversión ni siquiera teniendo a Michael Jordan. Por lo tanto, ¿cómo podemos decir que una toma de decisión es correcta porque anota? En lo absoluto.

Sabemos que una eficiente toma de decisión se realiza cuando ésta se enmarca en lo que construimos como principios de juego. Por ejemplo, ejecutar un lanzamiento sin una oposición directa, esto quiere decir que se construya el espacio y tiempo necesario para que un jugador tenga la posibilidad de lanzar cómodamente sin recibir una defensa que se lo impida. Para hacer esto construimos un sistema de juego (por concepto, flex, triángulo ofensivo, cinco abierto, 4y1, etc).

 También lo podemos pensar en un principio táctico defensivo, al producirse un pick con la intención de un roll o un pop, negar líneas de pase. La estrategia aplicada es que cuando se produce el pick el jugador que defiende a balón y el jugador que defiende a quien realiza el bloqueo directo deben saltar a jugador con balón y “atraparlo” interrumpiendo cualquier línea de pase que se configure, empujándolo hacia mitad de cancha alejándolo del perímetro, reduciendo al máximo la amenaza.

Ambas situaciones se configuran como principios táctico-estratégicos que no pueden realizarse por obra de la suerte si es que pretendemos tener eficacia. Por lo que el entrenamiento se vuelve fundamental.

En ambas situaciones anteriormente mencionadas, los jugadores “ven” y “escuchan” (sensores con mayor participación en el juego) antes de cualquier pensamiento vinculado a la situación de juego, lo clave es “¿qué veo/escucho de lo que sucede?”, “¿cómo puedo transformar lo que sucede (lo visto/escuchado) y obtener una ventaja?. Estas son las preguntas que se responden en y con entrenamiento.

Debemos generar un espacio de entrenamiento donde el atleta pueda familiarizarse con esa forma de relación con el mundo, aprender a percibir y el para qué y cómo la transformo en una respuesta rápida y eficiente. Por lo que la planificación del entrenamiento y la metodología son cruciales. No existe una progresión adecuada y eficiente sin un plan de acción.

Para enseñar tanto el gesto técnico como la ejecución cognitiva a fortalecer debemos seguir tres etapas generales.

  1. Enseñanza de la ejecución: se enseña a través del ejemplo, lo que queremos que produzca el jugador como resultado del aprendizaje. Para ello utilizamos la ejecución propia del entrenador (entrenador hace, jugador copia), de videos e imágenes de otros jugadores de similares condiciones físicas a nuestro jugador realizando el gesto técnico como objeto de aprendizaje. (si sabemos las formas y tiempos de aprendizaje del jugador podemos optimizar aún más el entrenamiento)
  2. Repetición de la ejecución: una vez que el jugador se adapta al movimiento que queremos que se aprenda, generamos repeticiones constantes permitiendo la automatización del movimiento. Tener la capacidad de realizar el gesto técnico sin pensarlo. (capacidades emocionales importantes a considerar; tolerancia a la frustración, perspectiva de desafío, activación adecuada).
  3. Progresión de dificultad: producimos contextos de entrenamiento lo más semejante a la competencia utilizando diferentes variables como el tiempo, dificultad, espacios, número de jugadores, balones, etc. En las progresiones debemos considerar la tolerancia en la frustración y las perspectivas de desafío que instalemos como acciones de progresión para que podemos concentrar al deportista en el cómo percibe e interpreta las variables del juego que le presentamos y el cómo queremos que interprete esas variables.

En la progresión de la dificultad utilizamos lo que algunos autores han señalado- Jacobs y Michaels (2007),  Ibañez-Gigón, Travieso y Jacobs, (2011),  Withagen y Chemero (2009)- como características del nivel experto en la acción, que se producen por vía de la educación.

  1. Educar la intensión o toma de decisiones: selección de aspectos del espacio, estáticos y emergentes que permitan direccionar la conducta.
  2. Educar la atención: regulación del foco atencional según lo que esté sucediendo en el momento presente.
  3. Calibración: unidad entre información recogida (espacio y tiempo) y acción (capacidades morfológicas y funcionales del deportista para ejecutar con velocidad y precisión.

Los tres enfoques mencionados de la educación del atleta se encuentran centrados en aspectos de la realidad externa. Newell (1986) plantea una triada dimensional que se debe considerar para el plan de acción hacia la evolución de la pericia; el organismo, el medio ambiente y la tarea.

Por lo tanto, la mejora del rendimiento, la búsqueda del máximo potencial de un atleta se encuentra en la calidad de las relaciones dinámicas que el deportista establezca con el entorno y la calidad de las modificaciones de las variables que estimulen el sistema motor y sensorial como unidad. Esto permitirá que las acciones sean de mayor eficiencia adaptativa en tanto los movimientos sean de mayor calidad.  

Si “pensamos” lo dicho anteriormente en el caso de los San Antonio Spurs (ver videos nuevamente) los movimientos de cada jugador experto nunca son ejecutados exactamente de la misma manera de una ejecución a otra, por lo que existe una adaptación de la acción a las circunstancias del oponente, al tiempo cronometrado, instancia del partido, realizando ajustes que implican conductas funcionales y no estereotipadas.

Dicha adaptabilidad de los jugadores de los San Antonio estaría mediada por la capacidad prospectiva (Montagne, 2005), que se podría definir como un mecanismo que permite la producción de movimientos regulados con la información del momento presente.  No existe la “predicción” de movimientos sino la “prospección”,  que es la capacidad de usar la información que va presentando el momento presente ajustándose al máximo las posibilidades funcionales del jugador.

Entrenamiento Prospectivo:

El objetivo del juego es “ver y tomar decisiones en base al movimiento del balón y jugadores que construyen líneas de pase”.

  • Se crea la consigna pasar (ver)- cortar (ver)- reemplazar (ver).
  • El jugador del centro (entrenador) distribuye el balón, jugadores de 45° realizan puerta atrás para construir línea de pase y recibir balón.
  • Jugador de 45° que recibe balón debe VER y gestionar decisiones; atacar a 1 o 2 botes y descargar a perímetro) o volver a pasar a jugador del centro.
  • Jugador que no recibe debe VER y gestionar decisión; quedarse en posición de lanzamiento para crear línea de pase con jugador que driblea hacia el aro o cortar para recibir pase.
  • Jugadores que cortan o driblean en rompimiento reciben balón (pase) desde 180° del lado contrario para finalizar cerca de canasta (elección de lanzamiento)
  • El jugador que pasa balón desde 180° debe reemplazar en 45°.
CDS Utopía Pirata categoría u17 y u20

En el mismo ejercicio sin detención se producen variables de juego provocando la capacidad de adaptación sensorio motora del jugador al ritmo de lo que sucede en el momento presente.

Variable 1. Se producen errores intencionales por parte del entrenador al entregar balón, pidiendo al jugador la continuidad (Focalización de la atención en lo importante).

Variable 2. Jugador del centro hace finta de pases provocando juego sin balón en el perímetro. El jugador debe focalizar la atención en el jugador con balón para poder producir una reacción adecuada. Se pide al jugador siempre moverse con manos en posición de recibir balón (economía de movimiento).

Variable 3. Jugador del centro se mueve, driblea de 45° a 45° provocando el juego sin balón y la gestión de decisiones en cuanto a espacio a ocupar y espacio donde está el balón. Si jugador con balón viene hacia ti cortas hacia el aro creando línea de pase. Si jugador con balón va hacia el lado contrario esperas.

CDS Utopía Pirata categoría u17 y u20.

El ejercicio realizado a una intensidad adecuada nos puede develar los tiempos de adaptación del jugador individual, el ritmo colectivo a los movimientos que se producen en el juego y los movimientos específicos (gestos técnicos) que ocupa para adaptarse eficientemente. También nos indica la formas de discriminación atencional que utiliza- lo que prioriza en su visión- y el tiempo de concentración en la tarea.

A su vez nos entrega conocimiento sobre los gestos técnicos de mayor utilidad por parte del jugador para resolver situaciones, por ejemplo; postura corporal para realizar un gesto de ejecución o recepción de pase.

Consignas a concluir:

  • Como planteamos, la construcción de experiencias de juego, entrenamientos que simulen lo más posible juegos de competición y competiciones que generen una autovaloración de satisfacción son fundamentales para la estimulación del desarrollo del atleta. Esto  permitirá que las gestiones de las acciones que se produzcan en cancha se realicen en función de una recepción de lo que sucede en el mundo externo, una prospección entrenada y una capacidad de anticipación de lo que puede ocurrir por experiencias de satisfacción.
  • La gestión de decisiones esperadas y eficientes deben entrenarse en el aspecto técnico- individual (gestos) y en la táctica, cuáles herramientas ocupo y para qué las ocupo dependiendo del contexto (aprender a leer en movimientos continuos).
  • Tanto lo técnico individual como la táctica son atravesadas por un principio filosófico, “percibo y luego existo” (momento presente) y no por pensar el juego que quiero hacer o lo que puede haber hecho.
  • Percibir es atender el mundo con los sentidos, vemos al jugador que nos defiende o defendimos, escuchamos lo que dice mi equipo en cancha y el adversario, por lo que es una acción consciente, que nos permite enfrentar la realidad. Debiendo existir una batería de técnicas apropiadas y funciones ejecutivas de alta capacidad que deben incorporarse en las cargas de entrenamiento.
  • Pensar en el entrenamiento, hacer en los juegos reales.
“…practicamos esto, tenemos un ejercicio. La picas dos veces y pase, dos piques, pase y lo hacemos 10 a 15 veces. Cuando tenemos un tiempo muerto el Coach Pop nos dice “hagamos el décimo pase”, “quiero alguien que haga el pase extra. Y esa es la belleza de nuestro juego”…

Bibliografía.

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Cardenas, D. & Pintor, D. (2001). La iniciación al baloncesto en el medio escolar. En F Ruiz, A. García & A.J. Casimiro (eds) la iniciación deportiva basada en los deportes colectivos (pp-31-56). Madrid: Gymnos.

Gimenez, F.J & Saéz -Lopez P. (2000) Aspectos teorico prácticos y prácticas de la iniciación al baloncesto. Huelva. Diputación de Huelva. 

Noë, A. (2010). Fuera de la cabeza: Por qué no somos el cerebro: Y otras lecciones de la biología de la consciencia(Trad. N. d‟Amonville). Barcelona: Kairós (Trabajo original publicado en 2009).

Puertas, Grace & Font, J (2012) Una mente en acción, entrenamiento mental para la escalada y otros deportes. Editorial Desnivel, Madrid España.

Ruiz, L.M & Arruza, J. (2005) el proceso de toma de decisiones en el deporte. Clave de la eficiencia y el rendimiento optimo. Barcelona. Paidós.

Tamorri, Stefano (1999) Neurociencia y Deporte. Psicología deportiva, procesos mentales del atleta. Editorial Paidotribo

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