Psicólogo deportivo infantil

Comúnmente hablamos del psicólogo/a deportivo/a en contextos de alto rendimiento o en instituciones deportivas como clubes, organizaciones, u otros.

Sin embargo, la psicología deportiva es aplicable (y recomendada) en todos los ámbitos del deporte: iniciación, rendimiento, ocio y salud.

Esto, unido a que muchos deportes buscan futuras “estrellas” en categorías cada vez más inferiores, hace necesario que pensemos en la figura del psicólogo deportivo infantil, enfocado en las primeras etapas del desarrollo del deportista.

En este artículo una mamá comparte las exigencias que ha supuesto para su hija practicar la gimnasia rítmica, y nos parece una buena razón de por qué para los padres de niños/as deportistas, se hace casi obligatorio asesorarse con un psicólogo deportivo infantil.

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¿En qué puede contribuir un psicólogo deportivo infantil al desarrollo de mi hijo o hija deportista?

  • Enseñar al niño/a a gestionar tanto el éxito como el fracaso: incluso siendo adultos nos sigue costando relativizar el éxito continuo o el fracaso estrepitoso en nuestras vidas. Esto, en el contexto deportivo y en edades tempranas puede ser el detonante de una conducta inapropiada e incluso de un trastorno mental. Es por esto que la ayuda del psicólogo deportivo se hace imprescindible.
  • Entender la fase cognitiva del niño/a con su contexto deportivo: a veces consideramos, sobre todo en deportes como el fútbol, que un niño es “un crack”, y lo tratamos como tal, sin tener en cuenta que tiene apenas 8 o 9 años. El desarrollo cognitivo y emocional de los pequeños debe tenerse en cuenta a la hora de evaluar su desarrollo y adaptarlos a un correcto plan de entrenamiento y exigencias deportivas.
  • Entregar herramientas psicopedagógicas: unido a la idea anterior, debemos tener en cuenta que tanto las familias como los entrenadores/as deben tener las herramientas psicopedagógicas básicas para contener a deportistas, ayudarles a realizar la práctica deportiva, mejorar su desarrollo sin dejar de cuidar el aspecto lúdico que tienen los deportes en las etapas tempranas de los deportistas.
  • Detectar elementos de estrés en la práctica cotidiana del deporte y la competición: El ojo clínico del psicólogo deportivo, su presencia en entrenamientos y partidos, será un aspecto clave para detectar situaciones que estén afectando al niño/a a nivel de emociones primarias como estrés, miedo, o tristeza, y que obviamente impidan la mejora del deportista y sobre todo el disfrute de la práctica deportiva por parte del niño/a.
  • Ayudar a desarrollar un código de conducta: Cuando la competición forma parte de lo cotidiano o el estrés del entrenamiento se hace cada vez más presente con nuestros hijos/as deportistas, el rol del psicólogo deportivo infantil puede contribuir a generar un código de conducta adaptado a las categorías inferiores pero que pueda responder a la competitividad que exigen ciertos deportes en estas edades.
  • Mejorar la autoestima: La carencia de herramientas de padres y entrenadores/as produce en muchos casos que los niños no sepan gestionar sus emociones, los resultados o incluso la relación con sus compañeros de equipo, y en estos casos es absolutamente necesario que un psicólogo deportivo pueda contribuir a que el jugador o jugadora aprenda a quererse a sí mismo/a y mejore su autoestima.
  • Definir una estrategia junto con padres-entrenador/a para lograr el trabajo en conjunto en beneficio del pequeño deportista: El trabajo en conjunto de terapeuta-entrenador/a-familia será trascendental para aspectos clave como: prevención de salud mental y física, goce de la práctica deportiva, rendimiento deportivo y desarrollo del pequeño/a deportista.
  • Contribuir a mantener el foco en el factor juego de la práctica deportiva: Algo tan sencillo y tan importante como mantener la visión del deporte desde un aspecto lúdico puede ser la principal tarea del psicólogo deportivo, sobre todo en situaciones donde los pequeños deportistas están compitiendo en situaciones de alto rendimiento. Esto no solo mejorará la salud mental de los niños sino que también contribuye a prevenir el prematuro abandono deportivo.
  • Asesorar a entrenadores y padres tras diagnóstico psicológico del niño/a: Tras un diagnóstico, el especialista podrá entregar al entorno del deportista toda la información necesaria para mejorar la situación de éste desde los factores clave: plan y método de entrenamiento, rol de la familia, y contexto. En muchos casos, será necesario iniciar la terapia psicodeportiva, pero lejos de los mitos que existen acerca de la terapia psicológica tradicional, la terapia deportiva infantil también implica diversión, autoconocimiento y sobre todo mejora deportiva y emocional del niño/a.

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